La infraestructura, que comenzó a gestarse hace diez años y que ha supuesto una inversión de 800 millones de euros, se convierte en el primer aeropuerto privado de España, poniendo punto y final a la hegemonía de Aena.
Han pasado diez años desde que la Cámara de Comercio y la Diputación Provincial de Ciudad Real, con el apoyo de varios empresarios locales, se pusieron manos a la obra para construir el primer aeropuerto privado de España. Durante este tiempo, el proyecto ha tenido que sortear todo tipo de vicisitudes -cambios en el accionariado y problemas medioambientales- que pusieron en riesgo su puesta en marcha mientras se acumulaban retrasos.
El próximo lunes, lo que parecía un sueño imposible se hará realidad. Un avión de Air Nostrum, la franquicia de vuelos regionales de Iberia, despegará desde las instalaciones del centro en dirección a Barcelona para inaugurar un capítulo más en la historia de la aviación española.
“Vamos a convertirnos en el primer centro privado en operar rompiendo el control de Aena. Nuestro objetivo es coger altura pronto, iniciar por fin las operaciones y comenzar a ser una opción real para las aerolíneas”, subraya Escolástico González, director general de la infraestructura que operará con el nombre comercial de Aeropuerto Central.
Capacidad
Los 800 millones de euros invertidos hasta el momento se han empleado en construir una pista de 4.000 metros, una terminal de pasajeros de 28.000 metros cuadrados con capacidad para cinco millones de viajeros y una zona de carga para mover hasta 90.000 toneladas anuales.
Sólo se trata de la primera fase, porque el objetivo es más ambicioso: crear un poderoso polo aéreo en Ciudad Real con todo tipo de actividades, desde vuelos comerciales y de aviación privada, hasta el mantenimiento de aviones, un puerto seco, un parque aeronáutico y un parking de larga duración para aviones.
Ahora, toca llenar la moderna terminal de pasajeros.
Tras un arduo trabajo de meses, los gestores de Ciudad Real han conseguido atraer a dos aerolíneas (Air Berlin es la segunda). “Esta primera oferta cubre nuestras expectativas, pero ya estamos trabajando para ampliar la oferta en la temporada de verano”, señala el directivo. González apunta como opciones vuelos a Lisboa o París operados por Air Nostrum o alguna otra aerolínea (se ha mantenido contactos con Air Europa), y rutas hacia ciudades de Europa del Este, como Sofía (Bulgaria) o Bucarest (Rumanía) con aerolíneas de esos países, para cubrir la demanda de los inmigrantes.
El gran salto cualitativo de Ciudad Real, lo que le permitirá alcanzar velocidad de crucero, será la inauguración dentro de doce meses de una estación del AVE de la línea entre Madrid y Sevilla, situada a apenas doscientos metros del recinto. “Seremos el primer aeropuerto con acceso directo al tren de alta velocidad. Nos permitirá jugar con la intermodalidad y atraer a clientes de una zona mucho más amplia”, subraya el ejecutivo. Según cálculos de los ejecutivos, se podrá viajar en tren hasta Madrid en apenas 55 minutos y a Sevilla, en 30.
Con estos tiempos, los propietarios del centro creen que puede cubrir un área de doscientos kilómetros a la redonda, con un potencial de clientes de siete millones.
El plan es alcanzar el primer ejercicio entre 700.000 y 800.000 pasajeros y 2,8 millones el quinto, para entrar en beneficios.
Retraso
El retraso del proyecto, cerca de dos años sobre el calendario inicialmente previsto cuando arrancaron las obras en 2003, ha hecho coincidir su despegue con la tormenta financiera y económica y la caída de la demanda aérea. “Somos conscientes de cómo está el mercado. Es una dificultad más, pero el gran reto, después de tantos años esperando, es iniciar las operaciones. Estamos abriendo una gran infraestructura para los próximos 40 ó 50 años y en ese tiempo habrá más crisis”, señalan desde la dirección.
El aeropuerto de Barajas, su principal rival, tiene previsto operar la temporada de invierno un 6,25% menos de rutas (190.090 en total), respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, un síntoma más de la recesión que sufre el sector.
Los ejecutivos, sin embargo, están convencidos de que pueden aprovechar la crisis para atraer más aerolíneas al ofrecer precios más bajos que los aeropuertos de la red de Aena y ser más flexibles; por ejemplo, los aviones pueden aterrizar las 24 horas del día, mientras que en Barajas existen fuertes restricciones al tráfico.
“Precisamente, apostamos por una oferta multimodal, con negocios menos cíclicos como el mantenimiento, para no depender sólo de la demanda de pasajes. Queremos obtener ingresos de muchas actividades para amortizar antes una inversión gigantesca”.
Los accionistas de Ciudad Real, capitaneados por Caja Castilla-La Mancha, Isolux, Iberdrola y un grupo de inversores privados encabezados por el empresario Domingo Díaz de Mera, tuvieron que inyectar hace escasas semanas 125 millones de euros para mantener en funcionamiento el centro hasta que entre en beneficios. Desde hace meses, los propietarios buscan sin resultados un socio industrial que dé consistencia al accionariado. Al inicio del proyecto, contó como accionistas con el aeropuerto de Viena, y la británica TBI, pero los retrasos provocaron su marcha.
Fuente: diario Expansión.
